RestoRun se conecta a tu POS, tu delivery y tu banco, y los convierte en el resultado, el flujo de caja y el food cost que hoy recién tenés a fin de mes — si los tenés.
El cierre se hace a mano, con un cuaderno, y las diferencias aparecen tarde.
Nadie sabe cuánto cuesta de verdad cada plato. Se cocina a ojo.
Llega un pago grande y recién ahí te enterás de que no había con qué.
Cruza ventas, caja y banco. Diferencias en segundos.
Por plato, con la merma incluida. No el teórico.
Te avisa antes de quedar en rojo y te dice cómo cubrirlo.
Le preguntás y hace cosas — cargá una factura con una foto.
Tu gestión real y tu vista fiscal, separadas.
Todos tus locales en una pantalla.
No reemplaza tu POS, le pone cerebro: se sienta encima de todas tus fuentes y las convierte en información.
Food cost real, con criterio fiscal e inflacionario argentino — no el número teórico de un Excel.
Un asistente que ejecuta, con tus permisos y dejando todo registrado en la auditoría.
Preguntale por el plato que cayó en margen, pedile que cargue una factura desde una foto o que cree recetas. Te muestra qué va a hacer, te pide permiso y lo deja registrado.
Empezá simple y sumá módulos cuando los necesites. Sin letra chica.
67.000 locales gastronómicos en Argentina, con la rentabilidad en mínimos. Cuando el margen es de supervivencia, conocer tus números no es un lujo.